“Subir a Jerusalén…”

MC 10, 33

A toda la comunidad Arquidiocesana de Morelia y a los hombres y mujeres de buena voluntad:

En este tiempo especial de gracia, reconciliación y perdón, les saludo con mucho cariño en Cristo, nuestra Paz.

Con fe y esperanza iniciamos la Cuaresma 2019 y los invito a recorrer el itinerario cuaresmal para tener un verdero gozo pascual en el encuentro con el Resucitado.

“Ahora subimos a Jerusalén” (Mc10, 33). Mediante estas palabras el Señor invita a los discípulos a recorrer junto a Él el camino que partiendo de Galilea conduce hasta el lugar donde se consumará su misión redentora.

Este camino a Jerusalén, que los Evangelistas presentan como la culminación del itinerario terreno de Jesús, constituye el modelo de vida del cristiano, comprometido a seguir al Maestro en la vía de la Cruz. Cristo, también, dirige esta misma invitación de “subir a Jerusalén” a los hombres y mujeres de hoy. Y lo hace con particular fuerza en este tiempo de Cuaresma, favorable para convertirse y encontrar la plena comunión con Él, participando íntimamente en el misterio de su muerte y resurrección.

 La Cuaresma representa para los creyentes la ocasión propicia para una profunda revisión de vida, prepara la Pascua y representa un providencial tiempo que lleve acercarnos a Jesús, entrando en uno mismo y poniéndose a la escucha de su Palabra.

 La Cuaresma nos conduce al perdón y la reconciliación, único camino que nos conduce a la paz. Aceptar y ofrecer el perdón hace posible una nueva cualidad de relaciones entre los hombres, interrumpe la espiral de odio y de venganza, y rompe las cadenas del mal que atenazan el corazón de los enemigos.

En su mensaje de Cuaresma 2019, el Papa Francisco nos invita desear y vivir una “nueva creación”: «Si alguno está en Cristo, es una criatura nueva. Lo viejo ha pasado, ha comenzado lo nuevo» (2 Co5,17).

La Cuaresma nos lleva a celebrar la Pascua, y eso significa «abrirse a los cielos nuevos y a la tierra nueva» (cf. Ap 21,1). Y el camino hacia la Pascua nos llama precisamente a restaurar nuestro rostro y nuestro corazón de cristianos, mediante el arrepentimiento, la conversión y el perdón, para poder vivir toda la riqueza de la gracia del misterio pascual.

Para los pueblos, comunidades y familias en busca de reconciliación y para cuantos esperan una convivencia pacífica entre individuos, no hay más camino que éste: el perdón recibido y ofrecido: “Amen a sus enemigos, rueguen por los que los persiguen, para que sean hijos de su Padre Celestial, que hace salir su sol sobre malos y buenos, y hace llover sobre justos e injustos” (Mt 5, 44-45). Amar a quien nos ha ofendido desarma al adversario y puede transformar un campo de batalla en un lugar de solidaridad y fraternidad.

“Subir a Jerusalén” es entrar en el proceso del perdón y ponerse en el camino interior de conversión; hace falta la humilde obediencia al mandato de Jesús. Su palabra no deja lugar a dudas: no sólo quien provoca la enemistad, sino también quien la padece debe buscar la reconciliación (cfr. Mt 5, 23-24).

El cristiano debe buscar la paz aún cuando se sienta víctima de aquel que le ha ofendido y golpeado injustamente. El Señor mismo ha obrado así. Él espera que el discípulo le siga, cooperando de tal manera a la redención del hermano.

Invito a todos en esta Cuaresma a orar y confiar en el Señor, que Él conceda a todos los que caminamos en la Arquidiócesis de Morelia y en los estados de Michoacán y Guanajuato, una renovada experiencia de su misericordia.

Nuestra Señora de la Salud, Madre de la Misericordia nos acompañe en esta Cuaresma e interceda por nosotros para que logremos frutos abundantes de conversión, reconciliación, perdón y de paz.

Con mi oración, cariño y bendición.


+ CARLOS GARFIAS MERLOS
ARZOBISPO DE MORELIA

“Dado en las oficinas del Arzobispado de Morelia el día 6 de marzo de 2019.”